miércoles, 10 de diciembre de 2014

Capitulo 1 - Piedras en el camino

La Franja, una región de Valastea, tan peligrosa, inhóspita, como bella y con un ligero encanto, donde todo tipo de malhechores, bestias y dragones conviven, situada en una intersección entre dos reinos, Oriente y Occidente. Pero no todo es malo. Unas compañías de mercenarios, conocidas como Grupos de Expedicionarios, regidas por los reyes de ambos reinos luchan contra los males, ayudan a los viajeros y cobran por ello.
Pero nuestra historia no tiene que ver con estos mercenarios, no ahora al menos. Esta historia empieza con una pareja algo variopinta que decidió juntarse en los caminos...

Una forma verde apareció de la nada en el agua, asustando a los peces del riachuelo, un orco de gran tamaño estaba aseándose un poco tras unas horas de camino, junto a el descansaban en el suelo una mochila, una espada de gran tamaño casi tan larga como el  y una armadura echa a trozos de otras armaduras. No tenia nada de pelo en toda la cabeza y sus ojos eran de un rojo apagado, tenia muchas cicatrices visibles en brazos y piernas y una gran marca que le cruzaba el ojo derecho. No era muy listo, pero si bastante sabio, y sobra decir que su fuerza era...impresionante. Como miembro de una tribu orca de las tierras occidentales donde el mas fuerte era el líder, decidió marcharse y probar suerte fuera de los limites de sus tierras, donde las bestias eran mas grandes y los enemigos mas peligrosos. Algún día volvería con ellos, con las manos llenas de sangre y una corona hecha de miles de victorias.
- ¡Venga Konkerux ! No tenemos toda la mañana. En unas horas llegaremos a Carcio.
Desde detras de unos arboles, un hombre de oriente con una larga túnica de color morado descolorido bebía de una bota de vino. Konkerux gruño, se secó sobre su ropa, se puso la armadura y cargándose la mochila y la espada al hombro echó a andar. El hombre agarró su bastón, su mochila y un libro que llevaba en la mano y empezó a seguir el camino.

Shén-yid era un sacerdote de Kunfucio, juez de las almas que llegan al cielo y al infierno y junto a sus ayudantes, Pharasma y Nethys mandaban a las almas al lugar donde correspondía. Altanero, fiel, borracho y algo cruel con los malhechores, Shén actuaba como portavoz de su dios, y con una misión un tanto especial. Tan sabio como inteligente, aunque con un físico no muy destacable, larguirucho y algo gruñón. Llevaba el pelo corto y algo de barba desaliñada de varios días y un colgante en el pecho con el símbolo de su dios, un ojo.

Aunque pensareis que es raro ver a una pareja asi viajando juntos, no es tan disparatada. Konkerux se habia perdido y Shen-Yid lo encontró en unos caminos, ademas necesitaba aprender algunas cosas, como mejorar su vocabulario, escribir e incluso pensar un poco, y para Shen, Konkerux  simplemente era un gran cartel de metal iluminado que decía "Si me molestas, te parte por la mitad". Ademas, no era demasiado hablador, así que tenia el silencio necesario para pensar en sus cosas
Reanudaron su viaje, a unas horas del medio día y de llegar a un lugar con buena comida y una cama cómoda.

Carcio era un pueblo grande, con varias tiendas y tabernas. Concurrida por caros de mercaderes y viajeros que caminaban hacia el "norte". Con la tranquilidad típica que se puede respirar a la hora de comer, preguntaron y buscaron una taberna tranquila, las indicaciones que le dieron fueron para el pueblo.
Era una taberna de lo mas normal.  Mesas redondas y sillas cuadradas. En la barra, un hombre maduro limpiaba vasos mientras miraba de reojo a los dos que acababan de entrar. Ambos se sentaron en la barra, echando un vistazo a quienes tenían detrás, unas nueve personas, en solitario o agrupados. Había un grupito junto a la salida, jugando a las cartas y bebiendo, otros tres mas cercanos a la barra que miraban a los recien llegados y dos mas, uno en el otro extremo de la barra, con una extraña capa blanca y negra y otro mas sentado al fondo.
-Ponte un plato de la comida del dia y una jarra de cerveza- Dijo Shén, apoyando su bastón junto a el.
-Mas para mi.- Gruñó Konkerux. Le tentaba clavar la espada en la madera, pero no, tenia que comportarse, asi que la apoyó lo mejor que pudo junto a la barra, arañando y astillando levemente el suelo.

El tabernero, ante la incrédula situación,  empezó a moverse, sacando platos y jarras, llevándoselos tras una puerta y trayendolo todo lleno.
-Treinta piezas de plata cada uno. Algo tarde para comer, ¿ no ?
-Luego me lo pagas hombretón- Shen sacó dinero para pagar ambas comidas. -Si, un poco, nos retrasamos en el camino. Nos indicaron que este pueblo nos pillaba casi de paso, así que desviamos un poco el camino y aquí estamos.
Shen intentaba mirar disimuladamente a los tres que tenían mas cerca, pues notaba sus miradas en el y en su compañero.
El tabernero, volviendo a su rutina de limpiar platos y vasos dijo:

-Pues supongo que habéis tenido suerte, dicen que últimamente hay asaltos de bandidos a viajeros y caravanas.-
-Bueno, para eso voy bien acompañados- Dijo sonriendo nerviosamente, y levantando un poco la voz volvió a decir.- Por que a mi compañero, Konkerux, no le gusta nada que lo molesten ni que le ofendan...

El tabernero soltó una carcajada y le respondió :

-Tienes razón, ¡ yo no intentaría siquiera respirar fuerte a su lado !.- Y volvió a la parte trasera de la taberna mientras reía.
Sin embargo, hay quienes deciden tentar su suerte. Uno de los tres que miraban se levantó y se fue acercando hacia Konkerux y otro le siguió. El primero, algo mas grande, con un largo chaleco gris y con un sable en el cinto se puso tras el orco, mientras el otro, algo mas bajo, de ropajes grises manchados y con una espada mas pequeña en a la espalda se quedó al lado de su amigo.
-Parece que hay a quien le gusta fardar de armas grandes, ¿ eh ? Que pasa,  ¿ intentas compensar otra cosa ?- Dijo, sus compañeros empezaron a reír y el sonreía ampliamente.-Por aqui no nos gustan los bichos raros, y tu lo eres, así que lárgate de nuestro bar.
Konkerux ni se inmutó, seguía comiendo su muslo de pollo. Shen agradeció la compostura de su compañero, pero...el el otro, mas bajito, no era muy inteligente. Se acercó a Konkerux y dijo :
-Eh tu, monstruito verde, mi amigo te está hablando.- Y golpeó con la mano el trozo de pollo que Konkerux ya no sostenía. Se hizo el silencio. Shen abrió mucho los ojos y se llevó la mano limpia a la frente mientras los tres individuos reían. Konkerux se puso en pie, todo lo largo que era, y aprovechando el giro lanzó un puñetazo al que que le había tirado la comida, sin darle pero casi golpeando al otro. El tercero se puso en pie y desenvainó su arma. Konkerux alargó su brazo y encontró la montante y sin pensarlo dos veces lanzó un ataque desde arriba, sesgando desde el hombro izquierdo hasta la cintura derecha al ofensor. La cara de terror quedó en el cadáver que yacía en el suelo mientras la sangre se esparcía.

Tras oir ruido el tabernero salió de atrás y al ver la escena volvió a esconderse.

Presentación

Primero, he de decir que esto está escrito desde mi punto de vista y con mis palabras, y que está basado en una aventura de una partida de rol con amigos.
La mayor parte de las cosas son totalmente inventadas e ideadas por nuestro Masteh, junto a varios añadidos por nosotros los jugadores. Otras cosas están basadas o sacadas de, quizás os suenen algunos nombres.

Es una manera de ver nuestra partida, en la que nos hemos reído un montón y no lo pasamos genial. No pretendo mas que ver esto de manera escrita y que podamos disfrutarla de nuevo en unos años, cuando estemos con otra partida o ya no juguemos.

Bienvenidos al Cajón del Orco, donde la estupidez y el absurdo que incluimos (por suerte, en su mayoría ) no será reflejada aquí. Espero que os guste.